… siempre me da la sensación como que quiere guardar todo como un secreto.
…como si la muerte de mamá, no fuera sólo una muerte.

- Y nosotros ¿qué podemos hacer ?- preguntó Lucía.
- Ayudarlos con la tarea escolar…
En la parroquia cerca de la villa, trabaja un compañero mío del Seminario. Fue él quien sugirió este trabajo comunitario.
- ¿Y dónde les daríamos las clases de apoyo?- preguntó Federico.
- En la misma parroquia, en el comedor …

- Que Lucía vaya, lo entiendo porque ella quiere estudiar para ser maestra, pero vos- preguntó María dirigiéndose a Blanca- ¿no querías ser médica?
- Sí ¿por?
- Porque no entiendo la relación…
- Quizás la única relación sea hacer algo bueno por otra persona-contestó Lucía.
- Eso y así construir entre todos un mundo mejor, más justo, más equitativo más... - se ilusionaba Blanca en voz alta.
- Decime ¿vos sos comunista? - preguntó Mariela con miedo.
-…no tengo ni idea lo que es el comunismo.

Ninguno de los chicos había estado antes en una villa de emergencia y el panorama los asustó un poco….
… El Padre Manuel no usaba hábitos eclesiásticos…
…Una hora más tarde, Juan propuso ir finalizando la tarea y reencontrarse al día siguiente para seguir.
- Chau maestra Lucía- saludaban los chicos con pegoteados besos.
- ¡Hasta mañana!- saludaba Lucía contenta.
Lo mismo sucedía con Blanca y Pablo.
¡Estaban radiantes, felices! Con esa felicidad que sólo da la tarea bien cumplida.

- ¡Esta chica se volvió loca! - Gritaba el padre de Lucía - ¡No vas! ¡No vas más a la villa!
- Pero papá- lloraba Lucía- ¿por qué?
- Porque no.
-… ¡esto es una injusticia! ¡No estoy haciendo nada malo y voy a seguir haciendo todo lo que me parezca bien!
- No mientras vivas bajo este techo.
- Entonces es muy fácil ¡me voy!

Lucía partió cerrando la puerta de un portazo.
No puede ser, pensaba el padre, no puede ser que sin haberla conocido, sea …

Esa noche, hacía fines de octubre de 1995, la noche en que Lucía abandonó su casa, Marcelo en el medio de una pesadilla, despertó a Julia con sus gritos: ¡suéltenla! ¡Hijos de puta! ¡Suéltenla!
…Parecía como acorralado, aterrado…

A las tres y media estaban exactamente donde Blanca quería. En la Plaza de Mayo con las Madres.

Se hablaba de injusticia, de represión, de campos de concentración y tortura. De la muerte de estudiantes, obreros, trabajadores, escritores, periodistas, médicos. Se veían fotos colgadas de las rejas que cuidaban la pirámide, jóvenes como ellas.

Lucía escuchaba absorta. ¿Esto pasó aquí, en Argentina? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Por qué nunca lo estudiaron en el colegio?
¿Sus padres sabían que esto pasó aquí?

A la hora de la cena, Lucía apareció en su casa. Estaba pálida, llorosa y nerviosa.
- ¿Dónde estuviste? - preguntó el padre alarmado al ver el aspecto de su hija.
- Fui y volví del infierno…, estuve con Blanca y con las Madres y con los 30.000 desaparecidos y con el miedo y el espanto y la tortura y el sadismo y el diablo mismo bailando delante de mis ojos ¿por? Y vos ¿dónde estuviste en los años del Proceso? ¿Por qué nunca me contaste nada? ¿Por qué?

- Yo también estuve en el infierno.

Era el 27 de Junio de 1996. Se cumplían los 1000 jueves que las Madres de Plaza de Mayo marchaban pidiendo por sus hijos.
… Lucía y Blanca ya habían estado en un par de marchas pero ésta era diferente.
Al llegar a la plaza les entregaron unos pañuelos blancos para colocarse en la cabeza, similar al que identificaba a las Madres.

- ¡Paloma! - llamó en voz baja, casi en un susurro, una mujer detrás suyo.
- ¿Sí? - contestó Lucía dándose vuelta hacia ella.
- ¡Paloma! - Volvió a decir la mujer abrazándola- vos sos Paloma ¿no?
- No. Sí. Me llamo Lucía - dijo levantando los ojos hacia la foto que pegada sobre un cartón llevaba en alto esta señora.
¿Cómo es que esta mujer llevaba su foto?
¿Era ella?
No.
Sí.
Tal vez
...